* La presente es una exposición sucinta de la
teoría marxista para sustentar futuros análisis y críticas al respecto, a los
que agradeceré mucho contribuyan los lectores.
Dicha apropiación del aparato estatal deber darse a través de la revolución violenta como mecanismo idóneo para el logro de los fines de clase. Marx y Engels no se andan con rodeos y declaran francamente en el Manifiesto Comunista: “Los comunistas no tiene por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo puede alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente”.
Durante el periodo de transición del capitalismo al comunismo, la dictadura del proletariado destruye la democracia de los ricos y capitalistas para implantar la democracia de los pobres y el pueblo entero. Restringe los derechos, libertades y privilegios de los explotadores. Luego de haber eliminado a los capitalistas realiza una democracia pacífica, en la que no existe la coacción. A su vez, como detentador de todos los medios de producción, el nuevo Estado remunera ya no por salarios sino por bonos de trabajo, repartiendo entre los trabajadores el producto bruto del trabajo social dado que es a ellos a quienes en verdad les pertenece.
Como habíamos visto, de acuerdo al análisis
marxista del sistema capitalista, las fuerzas de producción se encuentra en un
nivel de desarrollo tal que hacen pensar que las relaciones de producción
sufrirán inevitablemente una transformación para efectos de estar acordes con
los niveles de desarrollo de las fuerzas productivas. En este sentido la
transición al comunismo es un hecho en el cual el proletariado juega un papel
fundamental.
La concentración de los capitales en un número
de manos cada vez menor y un proletariado cada vez mas conciente de su
condición, llevarán a una revolución que conducirá al proletariado a apropiarse
del Estado, para de esta manera llevar a cabo la fase del socialismo de Estado
o, en la terminología marxista, la dictadura del proletariado. En esta fase
histórica el Estado se hará propietario de los medios de producción bajo la
dirección del proletariado, desposeyendo a todos los propietarios de los medios
de producción, impidiéndoles a estos la disposición sobre sus bienes. “Entre la sociedad capitalista y la
comunista está el período de la transformación revolucionaria de una en otra. A
él corresponde un período político de transición cuyo Estado no puede ser otro
que la dictadura revolucionaria del proletariado”, escribe Marx en
su Crítica al programa de Gotha (1875).
Dicha apropiación del aparato estatal deber darse a través de la revolución violenta como mecanismo idóneo para el logro de los fines de clase. Marx y Engels no se andan con rodeos y declaran francamente en el Manifiesto Comunista: “Los comunistas no tiene por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo puede alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente”.
Durante el periodo de transición del capitalismo al comunismo, la dictadura del proletariado destruye la democracia de los ricos y capitalistas para implantar la democracia de los pobres y el pueblo entero. Restringe los derechos, libertades y privilegios de los explotadores. Luego de haber eliminado a los capitalistas realiza una democracia pacífica, en la que no existe la coacción. A su vez, como detentador de todos los medios de producción, el nuevo Estado remunera ya no por salarios sino por bonos de trabajo, repartiendo entre los trabajadores el producto bruto del trabajo social dado que es a ellos a quienes en verdad les pertenece.