jueves, 29 de enero de 2015

Índice del libro “ECONOMÍA PARA HEREJES: DESNUDANDO LOS MITOS DE LA ECONOMÍA ORTODOXA”

Atendiendo a reciente comentario sobre mi artículo “Respuesta a crítica sobre crítica al libro de Thomas Piketty Capital en el Siglo XXI” (http://www.economiacritica.net/?p=4202), publicado también por la reconocida revista digital en habla hispana PúblicoGT y el cual surgió a partir de mi conferencia sobre el tema en Göttingen-Alemania, en la que también se despertó gran expectativa e interés sobre el libro “Economía para Herejes: Desnudando los Mitos de la Economía Ortodoxa”, cumplo en lo que sigue a poner el Índex de su contenido, el cual “habla por sí mismo”, a consideración de los lectores y de cualquier editor interesado en habla hispana (ya se está coordinando otro para la edición en alemán):

ECONOMÍA PARA HEREJES: DESNUDANDO
LOS MITOS DE LA ECONOMÍA ORTODOXA

Por Dante A. Urbina

Prefacio: “Economía en crisis y teoría económica en crisis: La necesidad de una alternativa”

Capítulo 1: El mito de la racionalidad del consumidor

La teoría ortodoxa de la racionalidad del consumidor

Una función inútil: la función de utilidad

La consistencia inconsistente: los tontos racionales

El individualismo económico: ¿fenómeno universal?

¿Somos egoístas por naturaleza?: crítica a los supuestos antropológicos de la economía ortodoxa

¿Altruismo egoísta?: la navaja de Ockam y la Madre Teresa contra la economía ortodoxa

La razón del corazón: el factor ético en las decisiones económicas

Una avalancha de anomalías: el homo economicus visita al psicólogo

Ahora el homo economicus va al laboratorio: la economía experimental

¡No olvidarse del hemisferio derecho!: haciéndole un encefalograma al consumidor

¡No somos omniscientes!: el problema de la racionalidad limitada

¡No somos fríos calculadores!: el problema de la incertidumbre

Conclusión

Capítulo 2: El mito de la función de producción

La teoría ortodoxa de la función de producción

La “Guerra Santa” por el capital: la controversia de los dos Cambridges

Las cosas se ponen viscosas: la melasa y el problema de la agregación del capital

Asesinado con su propia espada: la matemática contra la economía ortodoxa

La función de producción castrada: la esterilidad de la teoría ortodoxa para explicar el proceso tecnológico

¿Y con qué producimos?: la crítica de ecologista a la función de producción

Un supuesto que es necesario sustituir: el supuesto de sustituibilidad

La estocada final: el sofisma de la validez empírica de la función de producción

Conclusión
                                                                                         
Capítulo 3: El mito de la teoría de la distribución

La teoría ortodoxa de la distribución

Un concepto nada productivo: el sofisma de la “productividad marginal”

Una anomalía teórica bastante normal en la práctica: la función de Leontief y la productividad marginal

Una teoría que por pereza no se cambia: el ocio y la oferta de trabajo

¿Es pertinente la noción de mercados de trabajo libres y competitivos?: la crítica institucionalista

¿A cada quién según su contribución?: el caso multiproducto

¿Es el factor trabajo meramente un coste?: crítica desde la economía keynesiana y neokeynesiana

El último golpe: la demoledora crítica de Sraffa a la teoría ortodoxa de la distribución

Conclusión

Capítulo 4: El mito de la maximización de beneficios

La teoría ortodoxa de la maximización de beneficios

¡No al “optimizador mecánico”!: la concepción schumpeteriana del empresario

“Animals spirits”: el problema de la incertidumbre

¿Maximizar beneficios o minimizar pérdidas?: el problema del riesgo

La economía conductual vuelve a la carga: el problema de la perspectiva

Los platos rotos de un divorcio: el problema de la agencia

Las consecuencias del cambio tecnológico: el poder de la tecnostructura

Una verdad incómoda: la posibilidad de buscar otros objetivos

IMg = CMg: ¿y dónde está la evidencia?

Conclusión

Capítulo 5: El mito de los mercados competitivos

La teoría ortodoxa de los mercados competitivos

La falacia de los mercados libres y competitivos: el sistema planificador

¿Todos contra todos?: la ley de la dualidad

Mercado y poder: las estructuras sociales de la economía

La desaparición de la mano invisible: el nacimiento del pensamiento estratégico

Unas tijeras que deberían ser cortadas: las curvas de oferta y demanda

Irrealismo extremo y contradicciones: análisis de los supuestos del modelo de competencia perfecta

Una teoría terriblemente imperfecta: inconsistencias lógicas del modelo de competencia perfecta

Redención fallida: el “falso mesías” de las aproximaciones sucesivas

Conclusión

Capítulo 6: El mito de la eficiencia de los mercados

La teoría ortodoxa de la eficiencia de los mercados

¡Los mercados no son omnipotentes!: el problema de las fallas de mercado

Eficiencia ¿para qué?: la incómoda cuestión del contenido y los fines

Un criterio nada óptimo: el óptimo de Pareto

¿Eficiencia para quiénes?: mercado y exclusión

¿Injusticia justa?: la falacia de la “votación previa” y la “escala meritocrática”

Destruyendo un dogma: la falacia de la soberanía del consumidor

¿La competencia lleva a la eficiencia?: John Nash vs. Adam Smith

Un argumento desinformado: el mercado como socializador de la información

Explicación endógena de la crisis: la hipótesis de la inestabilidad financiera de Minsky

Conclusión

Capítulo 7: El mito del equilibrio general

La teoría ortodoxa del equilibrio general

Un castillo sobre las nubes: el abstraccionismo exagerado de la teoría del equilibrio general

Comentarios impertinentes: analizando la pertinencia de los supuestos del equilibrio general

El espejismo de los precios relativos: la no-existencia del equilibrio general

Un negocio teórico nada rentable: los excesivos costos de la unicidad

Desestabilizando la estabilidad: el teorema Sonnenschein-Mantel-Debreu

Estabilidad y esterilidad: la absoluta inutilidad del equilibrio general

¿Es el modelo DSGE la salvación?: confesiones de un economista ortodoxo

Conclusión

Capítulo 8: El mito de la no intervención del Estado

La teoría ortodoxa de la no intervención del Estado

¿Bueno para nada?: la falacia de la ineficiencia intrínseca del Estado

Salvados por el Estado: la industrialización de Alemania, Rusia, Japón y China

Lo corrupto del argumento de la corrupción: crítica a Friedman y la escuela de la elección pública

¿Más ayuda el que no estorba?: el papel del Estado en la promoción de la eficiencia económica

Buscar “lo óptimo” no siempre es lo óptimo: el teorema Lipsey-Lancaster

En defensa de la política económica: crítica al monetarismo y la teoría de las expectativas racionales

Contra la espada y la pared: ¿totalitarismo de Estado o totalitarismo de mercado?

La hipocresía liberal: liberalismo, dictadura y otros demonios

Conclusión

Capítulo 9: El mito del libre comercio

La teoría ortodoxa del libre comercio

¿Beneficios para todos?: la crítica de Singer y Prebisch a la teoría de las ventajas comparativas

La crítica de Porter: ventajas competitivas vs. ventajas comparativas

¿Por qué no se igualan los precios de los factores?: crítica al modelo de Hecksher-Ohlin

Otra vez la hipocresía liberal: la patada a la escalera

El desarrollo del subdesarrollo: el problema de la “causalidad circular con efectos acumulados”

La ley de la jungla y la globalización: darwinismo internacional

La gran estafa: Estados Unidos y los Tratados de Libre Comercio

Refutando a Henry Martyn: falacias de la analogía entre libre comercio y progreso tecnológico 

Conclusión

Capítulo 10: El mito del desarrollo

La teoría ortodoxa del desarrollo

Lo que se mide y lo que no se mide: el fetichismo del PBI

La obsesión por el desarrollo: el error de la ausencia de elección

¡Soy rico!... ¿pero por qué no soy más feliz?: la “paradoja de la felicidad”

¿Personas o mercancías?: la crítica personalista a la concepción ortodoxa del desarrollo

¿Está el camino al cielo pavimentado con malas intenciones?: sobre lo bueno, lo bello, lo sucio y lo útil

¿Desarrollo para todos?: la falacia de la prosperidad universal

¿Solo cuestión de tiempo?: el “subdesarrollo schumpeteriano” y la teoría de la dependencia

Enemigos predestinados: teoría ortodoxa y países subdesarrollados


Conclusión

Epílogo: “¿Qué hacer?: Hacia una nueva teoría económica”


* Cualquier editor interesado en el proyecto puede contactarme al correo electrónico: dante.urbina1@gmail.com

domingo, 21 de diciembre de 2014

3 Preguntas Fundamentales Sobre el Sistema Capitalista

Concentrados la mayor parte del tiempo en cuestiones muy específicas y/o meramente dependientes de la coyuntura socio-política de nuestro entorno, olvidamos a veces pensar sobre la totalidad de nuestra situación civilizacional cuya problemática está evidentemente ligada con nuestro sistema económico. Es, entonces, objeto de este artículo el aportar algunas reflexiones al respecto en torno a tres preguntas fundamentales:

1º. ¿Cuál es el principal problema de nuestro sistema económico actual?

Que, a pesar del gran desarrollo tecnológico y productivo que se ha generado en virtud del capitalismo, las condiciones de vida de la gran mayoría de la población se ven constantemente amenazadas y los sujetos se hallan en un sistema que los aliena estructuralmente.

Esto es evidentemente cierto para los países subdesarrollados donde vive la gran mayoría de la población mundial. No obstante, en la situación actual, se evidencia también como cierto para la mayor parte de la población de los propios países desarrollados. En efecto, con las políticas de ajuste y los crecientes recortes presupuestarios, se está viniendo abajo el querido “Estado de Bienestar” en prácticamente toda Europa en un contexto de gran desempleo y explosividad social. La situación es bastante complicada también en Estados Unidos donde se han formado importantes movimientos de protesta social como Ocuppy Wall Street.

De otro lado, más allá de la crisis económica tenemos también el gran problema de la “crisis ecológica”, de la que se habla menos por estar más concentrados en la primera. Claramente esto significa una grave amenaza para las condiciones materiales de existencia de la totalidad de la población mundial pues es una amenaza sobre el planeta mismo.

Finalmente, se halla una creciente alienación de los sujetos. Si, como decía Amartya Sen, podemos conceptuar al desarrollo como “expansión de libertades” (1), puede decirse coherentemente que esta forma de capitalismo trae subdesarrollo incluso cuando genera crecimiento pues lo hace en términos de la “alienación” de los sujetos tanto en el área del consumo (generando “necesidades artificiales”) como de la producción (por medio de la explotación y/o formas de trabajo “despersonalizantes”), como ya ha señalado Marcuse (2).

2º. ¿Cuál es la causa de este problema?

La causa de estos problemas es tanto la forma particular que toma el proceso de acumulación capitalista en nuestro contexto actual (neoliberal) como también las exigencias intrínsecas del sistema en sí.

Así, por ejemplo, tenemos que en el contexto de crisis actual el entramado de relaciones de poder subyacente al sistema económico controla también el sistema político y pone todo el peso de la (pretendida) salida de la crisis sobre las espaldas de la gran mayoría de la población con los crecientes recortes presupuestarios y políticas de austeridad. Pero esto es solo un reflejo de la desigualdad más fundamental entre trabajo y capital del sistema y los requerimientos de la dinámica imperialista pues es también necesaria la subordinación estructural de los países subdesarrollados para la obtención de mano de obra y materias primas baratas. De hecho, en varios países de África se da la dramática situación de que  grandes multinacionales de Occidente explotan a los africanos en el sector agrícola pagándoles sueldos de miseria, envían la producción a los más rentables mercados de Estados Unidos y Europa, lo cual hace que haya menos oferta de alimentos en África con la consiguiente subida de precios… y se llega a la absurda situación de que, siendo un importante exportador,  “África tiene que importar el 25% de los alimentos que consume, al tiempo que las muertes por hambre son algo corriente” (3).

Respecto del problema ecológico tenemos que la forma actual de acumulación capitalista no sólo impone exigencias sobre la explotación del hombre sino también sobre la explotación de la naturaleza. La acumulación del capital no tiene límites ecológicos. Se puede pensar en los “impuestos sobre las externalidades” o las “cuotas de contaminación” pero, en primer lugar, el capital sabrá encontrar las salidas a ello si es que se mina demasiado su rentabilidad y, en segundo lugar, tal vez sea demasiado tarde… la crisis ecológica no es, como muchos piensan, una “bomba que va a estallar” sino una “bomba que ya estalló” y cuyos efectos iremos viendo cada vez más.

Finalmente, en lo que se refiere al problema de la alienación del consumidor en base a la producción de “necesidades artificiales” que llevan a cabo las grandes empresas, tenemos que ello también se debe a mecanismos estructurales del sistema de competencia capitalista a los que podemos llamar “imperativos”. Así, el imperativo planificador compele a las empresas a controlar la demanda para asegurarse el mercado minimizando la incertidumbre, y el imperativo tecnótico las compele a hacer que la gente necesite lo que ellas producen aun cuando en primera instancia no lo necesiten por cuanto la inversiones que realizan en sofisticar cada vez más los productos tienen que necesariamente generar rentabilidad con la venta (4).

3º. ¿Cuál es la solución al problema?

Dado que los problemas se deben tanto a la forma particular que ha tomado el proceso de acumulación capitalista en nuestros días como a exigencias intrínsecas del sistema mismo, es claro que se pueden hacer muy importantes avances en torno a las soluciones realizando mejoras dentro del mismo sistema pero, en última instancia, será también necesario ir hacia otro sistema, pues en la situación actual “el capitalismo ya sólo puede suponer más barbarie. No sólo por las guerras, las crisis, el desempleo, la precariedad, la negación del pleno acceso a la sanidad o a la enseñanza, el hambre y un largo etcétera. Es bárbaro, más profunda y ampliamente por el gigantesco peaje que para la sociedad supone dar otros usos a los recursos que se destinan a actividades que únicamente obedecen a las exigencias de la acumulación capitalista: el armamento, (…) la especulación, el negocio del narco, (…) o incluso entre otros muchos más, la propia publicidad a la que se dedica una ingente cantidad de trabajo, con una finalidad no informativa, que hoy se puede asegurar sin apenas gasto, sino persuasiva por mor del imperio de la competencia” (5).

Es esencial, por tanto, pensar en y trabajar por la construcción de un nuevo sistema que no sólo es posible, sino también necesario.

Referencias:
1) Amartya Sen, Desarrollo y Libertad, Ed. Planeta, Buenos Aires, 2000, p. 3.
2) Hebert Marcuse, El Hombre Unidimensional, Ed. Artemisa, México, 1985, cap. 1.
3) Miguel Giribets, El Saqueo de África: Algunas claves para entender lo que pasa, Rebelión, 2011, p. 2.
4) Para un desarrollo más amplio de este análisis véase: Dante A. Urbina, “La soberanía del consumidor: ¿es hoy un mito?”, Ponencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima-Perú, 22 de julio del 2013. (Video disponible en You Tube: https://www.youtube.com/watch?v=GHe7japz7lw)
5) Xabier Arrizabalo, Capitalismo y Economía Mundial, Instituto Marxista de Economía, Madrid, 2014, p. 674.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

MANUAL BÁSICO DE ESTADÍSTICA CON R: CON INTRUCCIONES Y PLANTILLAS DE LOS PRINCIPALES COMANDOS

Descarga gratis el libro “MANUAL BÁSICO DE ESTADÍSTICA CON R” por Dante A. Urbina que contiene instrucciones y plantillas de los principales comandos para aprender a manejar el cada vez más popular programa R a nivel introductorio a través de los temas fundamentales del análisis cuantitativo:  descripción de datos, muestro, intervalos de confianza, contrastes de hipótesis y regresión lineal simple.

Este es el link para la descarga directa: https://app.box.com/s/qh1mr1cyiz2zujxfhyo5




jueves, 20 de noviembre de 2014

5 Aportes del Pensamiento Marxista a la Comprensión del Desarrollo del Capitalismo en el siglo XX

Comulgue uno o no con la visión marxista de la historia es innegable que desde este enfoque del pensamiento económico se han realizado importantes e interesantes contribuciones para la comprensión del desarrollo del capitalismo a nivel mundial, estando en gran parte centrados los otros enfoques en cuestiones más “micro”. Así, pues, para hacer justicia a ello, como es propio de toda honestidad intelectual, pasamos a listar 5 de estas contribuciones respecto del desenvolvimiento capitalista en el siglo XX:

1º En primer lugar, tenemos que el pensamiento marxista nos presenta al análisis del capitalismo como claramente un “pensamiento situado”, para usar los términos del filósofo José Pablo Feinmann (1). Y es que en las ciencias sociales se da la singularidad de que el sujeto no solamente forma parte del objeto de estudio, sino que forma parte interesada del mismo. En efecto, al darse relaciones de poder conflictivas en la sociedad, el solo hecho de pensar lo social (y, por ende, lo económico) ya nos sitúa en esa estructura de conflicto, seamos conscientes de ello o no (así, la misma teoría económica convencional, que pretende ser neutra, termina evidenciándose como políticamente comprometida en sus presupuestos y postulados). De este modo, “no existe neutralidad ya que, incluso si sólo es de forma inconsciente, inevitablemente existe una visión previa que condiciona el análisis, que le da determinada orientación. Hasta por la propia formulación de determinadas preguntas o problemas a abordar, y no otros” (2).

2º Las políticas del New Deal, impulsadas por el presidente Roosevelt en el contexto de desempleo generalizado en torno a la Gran Depresión de los 30s, solo fueron instrumentalmente en favor de la clase obrera y esencialmente en favor de la clase capitalista para impedir la revolución social que se pudiera haber dado en ese difícil contexto. Así, “el New Deal es la intervención del Estado, en aparente contradicción con los principios liberales americanos, pero, en realidad, necesaria para salvar a la clase capitalista, frente al socialismo al que apela la situación de crisis” (3). Entonces, la clase capitalista prefirió “perder un brazo” (las concesiones sociales a las que tuvo que acceder) antes que “perder la vida” (el cambio del sistema).

3º Que la economía de la URSS no fue propiamente ni capitalista ni socialista sino que estuvo en su mayor parte guiada por el que podríamos llamar “Mecanismo Económico Estalinista” cuyos rasgos constitutivos básicamente son: colectivización forzosa, tendencias autárquicas, retraso en la industria de bienes de consumo, imposición de un sistema de precios arbitrario, control hiper-centralizado de la economía, asignaciones presupuestarias en base a emisión monetaria incontrolada, abandono de criterios de eficiencia y calidad, diferenciación creciente de rentas, supresión de derechos laborales-sindicales y eliminación de todo resquicio democrático (4).

4º Muchas veces se habla del período 1945-1970 como la “Edad de Oro del Capitalismo” y se lo piensa como una situación reproducible a la que alguna vez podríamos volver. Sin embargo, este período difícilmente es reproducible por cuanto se basó en las condiciones sumamente excepcionales de postguerra. En ese sentido, al final de cuentas, se trató de una “huida hacia adelante” que supuso “una importante palanca para la recuperación por tres razones: a) los espacios que la destrucción de la base productiva abren en torno a su reconstrucción; b) la magnitud de la tasa de plusvalía, gracias a que durante la guerra se suspenden las garantías democráticas y las conquistas obreras (…) y c) la intensificación del pillaje de las economías dominadas” (5).

5º La gran crisis de los años 70 a la que simplistamente se caracteriza como la “Crisis del Petróleo” fue en realidad un fenómeno mucho más complejo en el que confluyeron muchos factores, de modo que podemos hablar de la “crónica de una crisis anunciada”. Así, por ejemplo, tenemos que el 15 de agosto de 1971, el presidente Nixon suspende unilateralmente la conversión del dólar en oro, lo cual refleja no solo el fin de Breton Woods sino también el agotamiento del entramado impuesto por Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial. De este modo, la situación convulsa de “crisis, ajuste y crisis” desde la década de los 70 constituye la verdadera “normalidad” del capitalismo imperialista que luego extiende sus políticas de ajuste vía Fondo Monetario Internacional (FMI) a todo el globo: he ahí la verdadera esencia de la llamada “globalización” (6).

Tenemos, entonces, 5 relevantes aportes del pensamiento marxista a la comprensión del desarrollo capitalista del siglo XX que ningún economista serio debe ignorar.

Referencias:
1) José Pablo Feinmann, “Filosofía Aquí y Ahora”, Canal Encuentro, 2004, 1era temporada, Encuentro 1, nº 2.
2) Xavier Arrizabalo, Capitalismo y Economía Mundial, Instituto Marxista de Economía, Madrid, 2014, p. 33.
3) Lucien Gauthier, Le XXe siècle en 20 chapitres, La Lettre de la Verité, París, 2009, p. 37.
4) Véase: Jesús De Blas, La formación del “mecanismo económico estalinista” (M.E.E.) en la antigua U.R.S.S. y su imposición de la Europa del Este: el caso de Hungría (crisis de la concepción estalinista autárquica ´versus´ proceso de integración en la economía capitalista mundial), Tesis Doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 1994, p. 9.
5) Xavier Arrizabalo, Capitalismo y Economía Mundial, Instituto Marxista de Economía, Madrid, 2014, p. 317.
6) Véase: Xavier Arrizabalo, Capitalismo y Economía Mundial, op. cit., caps. 8 y 9.

viernes, 14 de noviembre de 2014

EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI: RESUMEN POR CAPÍTULOS Y VALORACIÓN CRÍTICA DESDE UNA PERSPECTIVA HETERODOXA

Descarga el Working Paper “EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI”, por Dante A. Urbina, en el que hallarás un resumen por capítulos de esta ya mundialmente famosa obra de aproximadamente 700 páginas del economista francés Thomas Piketty y también una crítica frontal de la misma desde una perspectiva heterodoxa (después de tantos aplausos es necesario pensar también sobre sus limitaciones y deficiencias).

Aquí está el link para la descarga directa: https://app.box.com/s/qyenv6x1or2ce4igdtlw

Este documento ha sido publicado por la relevante asociación de economistas heterodoxos “Economía Crítica y Crítica de la Economía” (que organizan las ya famosas “Jornadas de Economía Crítica”) en la sección “Working Papers” de su página (http://www.economiacritica.net/?page_id=305).


martes, 11 de noviembre de 2014

Algunas Cuestiones sobre la Industrialización de las Naciones (Parte II): Estados Unidos, Rusia y Alemania

1. Comentar la siguiente afirmación desde la óptica del ahorro de recursos productivos (modelo de R. Fogel): “Los ferrocarriles fueron indispensables para el crecimiento económico de los Estados Unidos”.

Desde la perspectiva del modelo de Robert Fogel, Premio Nobel de Economía de 1993, habría que ser cauteloso con esa afirmación. Decir que un factor es “indispensable” implica decir que sin él no se hubiera dado el fenómeno en cuestión y habría que examinar si eso es rigurosamente cierto. En ese contexto R. Fogel aplica un análisis contrafactual en el que supone un Estados Unidos sin ferrocarriles comparando luego, para el año 1890, con la situación real en que sí se tienen ferrocarriles. Su modelo se basa en los siguiente tres supuestos: 1º demanda inelástica (se transporta lo mismo con ferrocarril o con los medios de transporte alternativos), 2º pleno empleo (o sea, se llega al PBI potencial) y 3º los precios y costes son los mismos con o sin ferrocarril (asumiendo que haya competencia perfecta).

Pues bien, lo que Fogel halla en su estudio que el ahorro social -es decir, la pérdida de producto por usar medios de transporte alternativos- es negativo, lo cual contradice la hipótesis de que el ferrocarril era más eficiente en términos de ahorro de recursos. Gráficamente:


Entonces plantea que también hay que considerar los “efectos ocultos del ferrocarril” por cuanto es más rápido, seguro y regular. Nuevamente vuelve a realizar la comparación teniendo en cuenta ese efecto y aun así halla que el ahorro social sigue siendo negativo, aunque ligeramente. Por tanto, desde la óptica del ahorro de recursos en el modelo de Fogel, los ferrocarriles no parecen del todo “indispensables”.

2. Comentar la siguiente afirmación: “La Guerra de Secesión norteamericana fue un baño de sangre innecesario para la supresión de la esclavitud”.

Bueno, en torno a esa afirmación hay un amplio debate entre historiadores económicos. Así por ejemplo, el historiador Ulrich Bonnell Phillips sostiene que no era necesaria una Guerra Civil para acabar con la esclavitud ya que ésta estaba perdiendo su rentabilidad pues el precio de los esclavos estaba creciendo mucho más rápido que el precio del algodón siendo que el incremento del precio de los esclavos no se daba propiamente porque estos fueran más productivos sino porque de todas maneras las clases adineradas del Sur deseaban tener esclavos porque era socialmente bien visto. Sin embargo, Phillips argumento que eso no era viable de mantener y, por tanto, la esclavitud hubiera desaparecido por sí misma en un período relativamente corto sin necesidad de mayor “baño de sangre”.

Por otra parte, John Meyer y Alfred Conrad abordaron el mismo problema pero desde una perspectiva diferente realizando análisis econométricos de la rentabilidad de los esclavos. En su estudio hallaron que la tasa de rentabilidad de los esclavos hombres era de 5 a 8% y de mujeres de 7 a 8%, siendo que esa mayor rentabilidad en las segundas se explica por su función reproductora. Ahora bien,  esa era una rentabilidad similar a la de inversiones alternativas y, por tanto, contradice aquello que decía Phillips de que la esclavitud no era rentable. Y  eso considerando tierras normales. En tierras más productivas donde la productividad era todavía mayor, tener esclavos debía ser aún más rentable. Por tanto, ellos concluyen que la Guerra de Secesión sí era necesaria para liberar a los esclavos.

Finalmente, hay también que mencionar a R. Fogel, quien se sumó al debate señalando algunos aspectos interesantes a tener en cuenta como que los esclavos negros del Sur vivían relativamente bien comparados con los obreros blancos, de modo que el mercado del Sur no era tan reducido como se decía, y que, además, la agricultura era de todas formas la ventaja comparativa del Sur y no es que se dedicaran a ella meramente porque tenía esclavos (luego de la abolición de la esclavitud siguieron dedicándose al cultivo de algodón).

3. ¿Qué importante precondición para el crecimiento económico estaba ausente en Alemania a finales del siglo XVIII? Enumeren 4 obstáculos para la industrialización en esa época.

La importante precondición para el crecimiento económico que estaba ausente en Alemania hacia finales del siglo XVIII era la relacionada con un mercado lo suficientemente grande para vender los productos. De este modo, y considerando también otros aspectos, pueden enumerarse los siguientes 4 obstáculos para la industrialización de Alemania en esa época:

1º Su gran fragmentación económica, administrativa y territorial al hallarse dividida en los alrededor de 350 estados del llamado Sacro Imperio Romano Germánico. Ello se solucionó luego con la “Unión aduanera”.

2º El hecho de que aun subsistían relaciones señoriales-feudales que restringían el desarrollo de las fuerzas productivas. Eso se solucionó luego con un proceso de desmantelamiento del Antiguo Régimen en que se liberaba a los siervos bajo ciertas condiciones.

3º Que los costes de transporte eran todavía restrictivos. Eso se solucionó luego con la incorporación y desarrollo de ferrocarriles.

4º Insuficiencia de capital para acometer grandes inversiones dado que no bastaba con los ahorros privados. Eso se solucionó luego con la creación y fomento de la banca industrial alemana.

4. Comentar la siguiente afirmación: “Ferrocarriles y Zollverein fueron hermanos siameses”.

Esta frase pertenece al famoso economista alemán Friedrich List. Y, en efecto, resulta bastante pertinente para el caso de Alemania. Siendo el principal limitante de este país la ausencia de un mercado amplio por causa de la excesiva fragmentación se comenzó a formar el “Zolverein”, es decir, la Unión Aduanera de los Estados de Alemania con lo cual se eliminaban los aranceles entre los estados miembros (librecambismo) y se imponían para los estados no miembros (proteccionismo). No obstante, aún quedaba el limitante de los costos de transporte que todavía eran restrictivos. Para solucionar ello los estados alemanes comenzaron a construir ferrocarriles y con eso bajaron los costos de transporte y el precio final de los bienes era menor. De este modo, tanto la creación del Zollverein como el desarrollo de los ferrocarriles tuvieron el efecto de agilizar el comercio y, por ende, ampliar el mercado y es por ello que resulta pertinente la frase “Ferrocarriles y Zollverin fueron hermanos siameses”.

5. ¿Por qué se dice que cárteles y bancos fueron los pilares de la industrialización alemana?

El desmantelamiento del Antiguo Régimen, la creación de la Unión Aduanera y la incorporación de ferrocarriles hicieron posible la generación de mercados más amplios y dinámicos en la Alemania de la primera mitad del siglo XIX. No obstante, todavía se requerían grandes cantidades de capital para acometer las inversiones y los ahorros privados no bastaban pues la agricultura incumplió su segunda función respecto de la industrialización (liberar recursos). Es allí donde aparece un importante agente: la banca industrial alemana. Los bancos industriales no sólo prestaban dinero sino también aportaban gestores con participación directa en la administración de las empresas obteniendo así información de primerísima mano sobre la marcha de las mismas. En este contexto, la banca fue un factor clave porque diseñó y modeló gran parte de la estructura industrial alemana.

Y esto nos lleva al tema de los cárteles. Sucede que, dado que la Segunda Revolución Industrial fue muy capital-intensiva, el mercado alemán fue dominado por empresas grandes con control de mercado (oligopolios). Estas empresas llegaron a acuerdos formando lo que conocemos como “cárteles”. A través de estos cárteles se financiaba la Investigación y Desarrollo (I+D) y se aplicaban políticas de discriminación de precio, vendiendo más barato en el mercado internacional, incluso con pérdidas (dumping), las cuales se compensaban con los beneficios obtenidos por vender más caro en el mercado interior. Gráficamente podríamos representar esta política de dumping como:


Con ello las empresas amplían su escala de operaciones hasta el punto de costes mínimos aprovechando las economías de escala y haciéndose fuertemente competitivas en corto tiempo. Es claro, entonces, que tanto la banca como los cárteles fueron los pilares de la industrialización alemana.

6. Comentar la siguiente afirmación: “El Conde Serguei de Witte fue el supremo hacedor de sustituciones”.

El Conde Serguei de Witte fue Ministro de Hacienda de Rusia en el régimen del zar Alejandro III. Y se puede decir con verdad que él fue “el supremo hacedor de sustituciones” por cuanto precisamente ayudó a hacer viable la industrialización de Rusia allí donde faltaban los prerrequisitos básicos para ello. En efecto, a Rusia le faltaba capital y tecnología y lo que se hizo fue, dada la convertibilidad del rublo por el aumento en el stock de oro producto de las exportaciones agrícolas, incentivar la entrada de capital extranjero que por supuesto traía tecnología más avanzada. De hecho se le dio condiciones especiales al capital extranjero para invertir siendo que con el sistema de cuotas y aranceles del gobierno ruso, se les aseguraba el mercado a las empresas. De este modo, esto también se relaciona con otra importante sustitución pues a insuficiencia de demanda privada se echó mano de la demanda pública. Asimismo se tomaron otras medidas complementarias interesantes como impulsar la construcción de ferrocarriles o cobrar impuestos en época de verano dado que la agricultura no liberaba recursos y con ello se obligaba a los agricultores a no acaparar sino a llevar al mercado los bienes para que se vendan y con ello aumentan las exportaciones y, por ende, las divisas. Asimismo, para enfrentar la insuficiencia de capital, también se crearon bancos de fomento a la agricultura y de apoyo a la industrialización. En suma, con todas esas y otras inteligentes medidas se puede decir que “El Conde Serguei de Witte fue el supremo hacedor de sustituciones”.

7. Indiquen 5 diferencias entre las industrializaciones de Inglaterra y la Rusia zarista.

Entre los procesos de industrialización de Inglaterra y la Rusia zarista pueden señalarse las siguientes diferencias:

1º En Inglaterra el Estado se limita a establecer un marco legal para que funcione el mercado pero no es mayormente intervencionista. En Rusia el Estado sí tuvo una intervención muy clara en el proceso de industrialización e incluso en la creación de mercados.

2º Inglaterra tuvo un proceso de industrialización temprana. Más aún: fue pionero en lo que es la industrialización con la Primera Revolución Industrial. En cambio Rusia tuvo una industrialización bastante tardía propia de la Segunda Revolución Industrial.

3º El proceso de industrialización inglés lento y durante un período amplio; en cambio Rusia, cuando se industrializó, lo hizo rápidamente y en un periodo más corto con tasas de un promedio de 8% anual a partir de 1890, duplicando su producción cada 10 años.

4º En Inglaterra se adoptaban ideas de otros lugares y generaban si propio tecnología; en cambio Rusia tuvo que importar directamente la tecnología de fuera.

5º La agricultura inglesa cumplió muy bien sus tres funciones en el proceso de industrialización: proveer de alimento a la población en aumento, liberar factores de producción y ampliar el mercado. No pasaba esto en Rusia durante el siglo XIX.

8. Indiquen 2 diferencias y 2 similitudes entre las industrializaciones alemana y norteamericana.

Entre las diferencias entre la industrialización alemana y norteamericana podemos señalar las 2 siguientes:

1º En Alemania las grandes empresas oligopólicas formaban “cárteles”. En Estados Unidos eso estaba prohibido por la Ley Sherman de 1890.

2º La frontera de Estados Unidos estaba continuamente expandiéndose y con ello aumentaba la dotación de tierra con los importantes recursos del subsuelo que ello implica. El territorio alemán más que nada se reorganizó con la Unión Aduanera pero no se expandió como sí hizo el estadounidense.

Respecto de las similitudes:

1º Ambos tenían importantes reservas de recursos naturales que los habilitaban para la industrialización. Estados Unidos descubrió que tenía abundante petróleo (sobre todo en Texas, que arrebató a México) y a su vez Alemania también tenía importantes recursos minerales en su subsuelo.

2º Ambos desarrollaron tecnología propia en sectores claves de la Segunda Revolución Industrial.

Madrid - España, noviembre de 2014, cuestiones planteadas en "Desarrollo Económico Internacional" del Máster en Economía de la Universidad Complutense de Madrid.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Algunas Cuestiones sobre la Industrialización de las Naciones (Parte I): Inglaterra, Francia y Estados Unidos

1. Enumerar 3 condiciones que debe cumplir el “take-off” de acuerdo con el modelo de W. Rostow.

Según plantea W. Rostow en su libro The Stages of Economic Growth (Cambridge University Press, 1960), para que un país pueda llegar a “despegar” (take-off) hacia el desarrollo industrial, deben cumplirse un conjunto de condiciones. Enumeramos tres:

1º La tasa de inversión se duplica en un período corto de 20 ó 30 años.

2º Aparecen “sectores líderes” o “locomotora”, que son los que generarán el cambio tecnológico e industrial con efectos “hacia atrás” y “hacia adelante”.

3º Se da un cambio en el marco institucional para favorecer la industrialización y la sociedad comienza a conducirse más por procesos económicos que por tradiciones.

2. En ausencia de pre-requisitos relacionados con la existencia de (i) una demanda privada de consumo con el suficiente dinamismo, (ii) la incorporación de una tecnología de última generación a las funciones de producción y (iii) suficiente capital para financiar el cambio industrial, explique brevemente qué procesos permitirán a un país industrializarse según el modelo de A. Gerschenkron.

Para el historiador ruso Alexander Gerschenkron un país no tiene necesariamente que reunir los requisitos planteados por Rostow para industrializarse sino que aún puede hacerlo si sabe sustituir inteligentemente estos pre-requisitos que le faltan por otros. De este modo:

1º La falta de dinamismo de la demanda privada puede ser solucionada por medio de un aumento de la demanda pública, es decir, con políticas fiscales de tipo keynesiano. Así, si el mercado privado es pequeño, se lo puede ampliar con el consumo del gobierno.

2º El atraso tecnológico puede ser solucionado permitiendo la entrada de capital extranjero (sea en la forma de importación o inversión) el cual ya trae incorporado en sí un mayor desarrollo tecnológico que aumenta la productividad de los factores nacionales.

3º La insuficiencia de capital nacional también puede ser solucionada incorporando capital extranjero por medio tanto de la importación directa del mismo como del incentivar la inversión extranjera.

3. “La industrialización inglesa fue un paradigma de crecimiento”. ¿Está usted de acuerdo con la afirmación? Analice para ello si el comportamiento demográfico y las dotaciones de recursos productivos fueron o no singulares en el caso inglés.

No, la afirmación no es necesariamente cierta. Si bien el caso inglés puede darnos importantes elementos sobre el desarrollo económico, no puede tomarse como un “paradigma” directamente aplicable a otros países porque precisamente la dinámica demográfica y la dotación de recursos productivos fueron significativamente singulares en este caso.

Respecto de la dinámica demográfica tenemos que la natalidad en Inglaterra fue relativamente creciente durante el período 1740 – 1820 mientras que en otros países como Francia estaba incluso disminuyendo, siendo que la población inglesa pasó de 8 millones en 1750 a 28 millones en 1850.

De otro lado, respecto de la dotación de recursos, se ve una singularidad aun mayor del caso inglés. En efecto, Inglaterra tenía una grandísima dotación de carbón mineral en su subsuelo. Este recurso fue utilizado intensivamente como fuente energética, de modo que Inglaterra obtuvo una gran ventaja en todos aquellos sectores que lo implicaran. Asimismo, contaba con grandes extensiones de tierra cultivables y de muy buena calidad, lo cual le permitió una gran productividad agrícola.

4. Explique por qué la productividad de la mano de obra fue superior en la industria francesa en comparación con Inglaterra durante buena parte del siglo XIX.

En efecto, la productividad de la mano de obra fue marcadamente superior en la industria francesa en comparación con la inglesa durante buena parte del siglo XIX. Esto se explica básicamente porque Francia supo aprovechar mejor sus ventajas comparativas concentrando su mano de obra en aquellos sectores en que era relativamente más productiva que Inglaterra, esto es, la producción de bienes acabados (en especial bienes de lujo), algunas maquinarias y la industria de la seda. Inglaterra, en cambio, teniendo ventaja en todos aquellos sectores que eran intensivos en carbón, dedicó las dos terceras partes de su mano de obra a sectores en los que era relativamente menos productiva. Asimismo, el 70% de las exportaciones francesas a Inglaterra eran de bienes acabados y, de hecho, la producción en pequeños talleres, que se practicaba en significativas partes de Francia, era más adecuada para este tipo de bienes que la gran producción fabril a gran escala de Inglaterra.

5. Explique por qué los rendimientos agrícolas ingleses fueron superiores a los franceses durante el siglo XIX.

Efectivamente, los rendimientos agrícolas ingleses fueron superiores a los franceses durante el siglo XIX. Esto se explica básicamente porque:

1º La disponibilidad de tierra era comparativamente mayor en Inglaterra. En efecto, como ha demostrado O´Brien, el tamaño promedio de la finca por obrero agrícola en Inglaterra era significativamente mayor que en Francia, lo cual explicaría alrededor del 60% de la diferencia en productividad.

2º Las tierras inglesas eran de mejor calidad que las francesas, de modo que los ingleses tenían más oportunidad de cultivar tierras de gran productividad.

3º Hubo una utilización más eficiente de la tierra en Inglaterra al destinar una buena proporción a la ganadería que, además de producto (carne, leche, huevos, etc.), da una mayor fuerza de tracción (piénsese en los “caballos de fuerza”) y una mayor disponibilidad de estiércol, lo cual evidentemente hace más productiva la agricultura.

4º Había una diferente organización de la tierra. En Inglaterra las tierras no eran libres sino que debían ser cercadas por ley, al punto que hacia 1810 sólo un 1% de la tierra no estaba cercada. Este proceso también venía dándose en Francia pero se truncó con la Revolución de 1789 que suprimió de un plumazo la propiedad señorial y nacionalizó las tierras de la nobleza y el clero lo cual, con las reformas napoleónicas, devino en un mayor parcelamiento de la tierra.

5º Influyeron, aunque en menor medida, factores institucionales. Así, la mentalidad más abierta y empirista de los ingleses les permitía generar más fácilmente tecnologías agrícolas y también el adaptar las de otros lugares.

6. Utilizando únicamente gráficos, explique la fuerte emigración china hacia California en la segunda mitad del siglo XIX.

Como se sabe, hacia la segunda mitad del siglo XIX emigraron muchos chinos a California por cuanto en China las condiciones socioeconómicas eran muy duras y tenían que competir entre demasiados para acceder a los pocos puestos de trabajo de las ciudades incipientemente industriales o quedarse en las zonas rurales con muy pocas perspectivas. En ese contexto, la mayor demanda de mano de obra en la zona de California (y luego lo relacionado con la construcción de vías férreas) impulsó la fuerte migración china en busca de mejores condiciones y oportunidades. Todo esto puede explicarse gráficamente con el Modelo Pull-Push:


7. Enumere 4 características del crecimiento demográfico norteamericano en el siglo XIX.

Las principales características del crecimiento demográfico norteamericano en el siglo XIX serían las siguientes:

1º Que fue bastante pronunciado, con tasas de un promedio anual de 3,1% de 1710 a 1840, pasando la población estadounidense de 332 mil habitantes a 17 millones.

2º Se debió en casi igual proporción (50-50) tanto el crecimiento vegetativo de la población como a las grandes migraciones de europeos y asiáticos.

3º Las mayores tasas de natalidad en la frontera respecto de las zonas urbanas se pueden explicar conforme al modelo de Easterlin sobre cantidad óptima de hijos ya que en las zonas urbanas era “más caro” criar a los hijos y, de otro lado, en la frontera era necesario tener más hijos por la mayor tasa de mortalidad.

4º No generó una crisis malthusiana de escasez de alimentos por cuanto la tierra se multiplicó hasta por 11 entre 1840 y 1960.

Madrid - España, noviembre de 2014, cuestiones planteadas en "Desarrollo Económico Internacional" del Máster en Economía de la Universidad Complutense de Madrid.